Derecho a decir no: aprender de las luchas globales - CIDSE

Derecho a decir no: aprender de las luchas globales

Blog sobre Webinar global organizado por el Foro Social Temático sobre Minería y Economía Extractiva sobre el “Derecho a Decir No” (RTSN) el 27 de julio de 2021.

Abordar los impactos destructivos de la minería
En todo el mundo, las empresas transnacionales se dedican a la minería a gran escala en nombre del crecimiento y el progreso económicos, y Europa mantiene un papel dominante en este sector como consumidor e importador de materias primas. Algunos de los impactos devastadores de las actividades mineras incluyen la degradación ambiental, la contaminación del agua, el suelo y el aire, las violaciones de los derechos humanos y las divisiones comunitarias. Aunque existen numerosos acuerdos comerciales y de inversión para proteger las inversiones de empresas extranjeras, no existe un instrumento internacional vinculante de derechos humanos que garantice los derechos de las personas afectadas por actividades mineras peligrosas. Mientras tanto, los intentos de las comunidades de responsabilizar a las corporaciones han resultado en amenazas, represión, violencia e incluso muertes, siendo 2020 el año con el mayor número de asesinatos de defensores de derechos humanos.

Algunas de las formas en que las comunidades han estado resistiendo a la minería se discutieron durante un Webinar global organizado el 27 de julio de 2021 por el Foro Social Temático de Economía Minera y Extractiva sobre el “Derecho a Decir No” (RTSN). El Derecho a Decir No es el derecho de las comunidades a declarar zonas de exclusión minera, haciendo valer su derecho a gestionar, controlar y decidir sobre su entorno y territorios. Los oradores presentaron estudios de casos de Europa, América Latina, Asia y África, donde las comunidades se organizaron con éxito y tomaron medidas para terminar con los proyectos mineros o detener sus expansiones. Los cuatro casos se relacionan con un espectro más amplio de luchas nacionales, regionales e internacionales para que las comunidades locales e indígenas recuperen su soberanía, control y manejo de sus tierras y recursos naturales.

La comunidad lucha por recuperar la soberanía de la tierra

Como práctica, la minería tiene características de empresa colonial: abusar de los recursos naturales y de las personas para satisfacer el modelo consumista y capitalista en los sistemas económicos y políticos de los países desarrollados. En sus presentaciones, Farai Maguwu del Centro para la Gobernanza de los Recursos Naturales (CNRG) en Zimbabuey Aung Ja, un defensor de los derechos humanos de Birmania, destacó cómo las autoridades estatales y locales corruptas colaboran con las empresas transnacionales de países como Australia, China y el Reino Unido, en contra de los intereses de su propia gente. En Zimbabwe, las operaciones mineras se llevan a cabo sin el consentimiento y la consulta previa de las comunidades locales, mientras que la represión, la violencia y la intimidación se utilizan para desalojar a las personas de sus casas. A través del empoderamiento de la comunidad, la investigación legal y la documentación detallada de estos incidentes, los lugareños pudieron ejercer su “derecho a decir no” y presionar a los actores políticos, obligándolos a escuchar sus demandas y actuar.

El papel de las mujeres en la provisión de alternativas a las operaciones mineras
En Birmania, las mujeres han asumido un papel de liderazgo en "Decir no" a la minería destructiva al tiempo que contribuyen al desarrollo de nuevas opciones económicas y estilos de vida ecológicos como alternativas. A través de campañas comunitarias, divulgación pública y mediática, boicot directo y ocupación del espacio, la comunidad local se ha ganado el apoyo de la comunidad internacional y ha planteado el problema de la minería ilegal. En Brasil, Karina Martins, del Movimiento por la Soberanía Popular Minera, se refirió a la experiencia política de resistencia de “Territorios libres de minería”. Promueven nuevas alternativas económicas como la agricultura a pequeña escala, la pesca y el ecoturismo. Estas alternativas pueden garantizar ingresos y trabajo, seguridad alimentaria, preservación de la sociobiodiversidad y bienes comunes para las generaciones futuras. Las comunidades deben superar las diferencias lingüísticas, étnicas y religiosas y unirse como un movimiento activo de solidaridad.

Desafiando nuestros sistemas políticos y económicos dominantes
Desde Inglaterra, Hannibal Rohades, de la Fundación Gaia y Yes to Life No to Mining Global Solidarity Network, destacaron las vías para promover el "Derecho a decir no" a las operaciones mineras en Europa, incluidas alternativas como referendos (Trun, Bulgaria), participación de la empresa (Selkie, Finlandia) y “Declaración del derecho de la naturaleza” (Greencastle, Inglaterra). Según él, la visión instrumentalista a corto plazo de la naturaleza como una colección de productos muertos que se cosechan para el bien común choca con la visión holística a largo plazo de la naturaleza que considera los lazos culturales y espirituales de un territorio.

Pidiendo un cambio sistémico
Para concluir, los cuatro oradores destacaron cómo todo el sector minero debe experimentar un cambio radical de paradigma para prevenir daños a la comunidad y un mayor desastre ambiental. En primer lugar, las leyes deben implementarse de manera efectiva y significativa para regular, restringir y prohibir las operaciones mineras ilegales. Mientras tanto, la sociedad civil debe ejercer su poder monitoreando y reportando casos de abuso corporativo y destrucción ambiental. Internet y las redes sociales pueden ser herramientas poderosas para plantear el tema de la RTSN mediante la creación de redes y alianzas nacionales e internacionales para presionar a los actores políticos y los gobiernos. Es responsabilidad de las autoridades nacionales, los actores internacionales y las instituciones religiosas reconocer y abordar la explotación empresarial y sus implicaciones. Este es el momento de actuar juntos en solidaridad con nuestra familia humana y proteger nuestro hogar común.


Esta campaña fue coorganizada con el apoyo financiero de la Unión Europea. El contenido de este blog es responsabilidad exclusiva de CIDSE y no refleja necesariamente las opiniones de la Unión Europea.


Foto de portada: Aleksandar Pasaric - Pexels

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