El Buen Vivir: alternativas desde América Latina y el Caribe – CIDSE

El Buen Vivir: alternativas desde América Latina y el Caribe

Humberto Ortiz Roca es economista y actualmente, Secretario Ejecutivo de la Comisión Episcopal de Acción Social del Perú (CEAS). Colabora en los equipos de trabajo temáticos del Departamento de Justicia y Solidaridad del CELAM y participa en el secretariado de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM). En esta entrevista nos cuenta sobre el ‘Buen Vivir’ y lo que significa para las comunidades de América Latina y el Caribe.

 

¿Qué es el ‘Buen Vivir’ y cómo es esta una visión diferente del desarrollo?

Los pueblos indígenas proponen el buen vivir (Sumak Kawsay), el cual expresa una forma de ser y estar en el mundo. Vincula al ser humano con la naturaleza en una relación recíproca de armonía. Se realiza colectivamente. Se refiere a la justa distribución de la riqueza, el respeto a la diversidad, a la ética de la convivencia humana. Exige garantizar los derechos de las personas y pueblos. Hace referencia a la comprensión de la tierra como “madre”.

Por ello, la metodología de promover un genuino y alternativo proceso de desarrollo, no es “imponer” tal o cual concepto pre-elaborado, sino partir desde las comunidades, los grupos humanos concretos y preguntarles qué es para ellos el desarrollo, o mejor que es para ellos y ellas el buen vivir; cuando lo verbalicen con sus propias palabras, estaremos entendiendo su paradigma de vida plena y su derecho a obtenerlo en forma dialogada, en Paz.

Así pues, el desarrollo no es sólo “desde abajo” (desde los niveles locales o desarrollo local) sino “desde adentro”; es decir, si el desarrollo no parte del espíritu de las gentes, no es auténtico desarrollo.

Desde la solidaridad y fraternidad, en la medida que la opción por el desarrollo es una decisión humana, implica una decisión ética. Lograr el buen vivir implica la ayuda mutua de quienes conforman las comunidades o sociedades, sea cual fuera su raza, credo o posición en la sociedad. Pero el real desafío es la preocupación por quienes están marginados, excluidos, inclusive de los procesos u organizaciones de ayuda mutua.

¿Porqué es el ‘Buen Vivir’ tan importante para las comunidades indígenas de América Latina, y en particular, del Perú?

Esta perspectiva y concepción es clave, sobre todo para el Perú que es un país tan diverso, multilingüe y pluricultural, lo cual es toda una riqueza. Hoy por hoy se requiere del abordaje intercultural de las problemáticas y las soluciones. Para el Perú, la Amazonía representa el 70% de su territorio y en América del Sur es de gran relevancia para los países que tienen bosques amazónicos. En América del Sur, está el 34% de los bosques primarios del planeta, lo cual requiere una conciencia ética y ecológica que permita proteger estos bosques y las comunidades que viven de ellos.

Por lo tanto, el Buen Vivir es clave para lograr una verdadera justicia social y justicia climática y ecológica y un aporte a las nuevas concepciones y prácticas de la humanidad, sobre todo hoy que el “orden establecido” globalmente está en crisis y es necesario acoger nuevas alternativas viables.

¿Cómo es el ‘Buen Vivir’ un concepto transformador? Es decir, ¿cómo puede llevar a comportamientos sostenibles, solidarios y respetuosos de la naturaleza y de las personas?

Como alternativa global, tiene sus claras repercusiones en cuanto a los niveles de vida de la gente. Desde un inicio cuestiona la mirada de “libre mercado” o solo “economicista” del actual “orden establecido”, que pone toda la fuerza al llamado “homo economicus”. La propuesta re-plantea la propia conceptualización de la persona humana, su relación solidaria y sostenible y el propio cuidado de la Casa Común, como lo dice el Papa Francisco en Laudato Si.

En ese sentido, frente al “consumismo”, plantea un consumo ético y responsable, basado en la satisfacción de las necesidades básicas y no en lo superfluo. Plantea una producción responsable, no orientada principalmente a la maximización de la ganancia y el lucro, sino a las necesidades básicas de las personas.

Articular tanto el consumo ético como la producción responsable en un circuito de la economía social y solidaria que se sustenta en esos principios.

¿Qué tan aplicable es el ‘Buen vivir’ en otros contextos?

Esta alternativa parte de la misma práctica de los pueblos indígenas y campesinos de la sierra andina y de la Amazonía y reclama estas cosmovisiones ancestrales y que han venido resistiendo a los “statu quo” que se han ido imponiendo a lo largo de la historia de nuestras tierras, prácticamente desde la Conquista. Se basa en procesos existentes en las comunidades, en las cuales se va vinculando los diversos componentes del buen vivir.

Hoy podemos observar las semillas del buen vivir en modelos alternativos que van desde la producción responsable, el comercio justo, el consumo ético, las alternativas de finanzas solidarias, el intercambio de saberes, los servicios de proximidad. La sostenibilidad de dichos proyectos se basa en las articulaciones y eslabonamientos desde los espacios locales. Y en ello basa también su replicabilidad; esto es, en procesos que venían de antes y que la re-conceptualización del buen vivir y la ética de una perspectiva de condiciones de vida realmente humanas, marcan nuevas perspectivas y horizontes de sostenibilidad.

Estas experiencias que en América Latina y El Caribe se van evidenciando, están en correspondencia con otras experiencias que se vienen dando a nivel global. Hoy están surgiendo por doquier experiencias “desde abajo”, basadas en la solidaridad y el compartir, en el cuidado del ambiente que reclaman cambios estructurales, frente al agotamiento del actual modelo basado en la maximización de la ganancia, en el éxito económico a toda costa, en los problemas de la desigualdad y el desempleo que exigen respuestas novedosas y creativas. Las experiencias del Buen Vivir, si bien remiten a lo ancestral, podemos encontrar que se han ido renovando con mucha creatividad y adaptándose a los nuevos tiempos y contextos. Los tiempos actuales que reclaman la sostenibilidad, la durabilidad, la austeridad, la ética, corresponden muy claramente con estas experiencias y nuevas conceptualizaciones para una nueva presencia de la humanidad sobre la faz de la tierra.

Unas palabras de conclusión…

Lo último que hemos dicho, pienso que marca la perspectiva y la prospectiva. La evidencia del cambio climático por acción humana, las convicciones crecientes que los modelos “dominantes” de “desarrollo” y de “crecimiento económico” requieren dar paso a nuevas propuestas holísticas, portadoras de mensajes de cambios profundos, pero basadas en experiencias que “desde lo micro” ya se vienen evidenciando e interconectando. Creo que esta es una contribución desde los pueblos originarios de América Latina y El Caribe a una nueva forma de convivencia humana en esta Casa Común que el Creador nos ha dado a cuidar.

This interview was done by our former Campaign Officer Inès Bentolila.

 

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